¿Qué visitar?

 

Esta ermita presenta ciertos paralelismos a los observados en la de San Lorenzo, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como desde su evolución histórica.

Su emplazamiento sin embargo es bien diferente al de aquella, a estar situada en el interior del barrio de Botiola, resumiéndose como un templo de las llamadas de “vecindario”.

La reciente remodelación del edifico realizada en 1972 ha modificado la estructura exterior de la ermita cerrando el espacio del soportal que, originalmente, se mostraría tal y como lo vimos en la de San Lorenzo, ampliando con ello el espacio interior que, ahora, ha pasado a integrar la totalidad de la planta.

El tejado es a dos aguas y los parámetros de mampuesto con sillares esquineros – los paramentos laterales se prolongan antiguamente en sendos espolones entre los cuales quedaba reducido el soportal. La modificación integral del espacio ha reconvertido estas prolongaciones en parte del perímetro interior integrando ambos espacios en un todo-, el muro que cierre frontalmente la ermita es moderno, elaborado en ladrillo y cemento y enlucido exteriormente; en él se aloja la única entrada al interior así como sendos ventanales adintelados.

Al interior, el mampuesto de los muros se muestra sin enlucido alguno, siendo aligerado por un solo vano dispuesto en altura sobre el lateral meridional. La techumbre muestra igualmente la doble inclinación del tejado, quedando reforzado por una hilada y tirante metálicos que soportan la estructura ocultada por el enlucido. El suelo del templo muestra la antigua distribución doble de cuerpo y soportal, al reconocer donde este último quedaba un enlosado de piedra en tanto que n lo que correspondía al espacio interior original, éste se halla pavimentado en cemento.

Abierta aún al culto litúrgico dominical, así como en su festividad de San Miguel Arcángel – día 29 de septiembre-, día en que se celebra romería, aloja en el interior ocho bancos y un altarcillo de mesa situado sobre una simple grada así como un crucifijo y una imagen del Arcángel venerado en la ermita que sustituye una más antigua, hoy desaparecida.

Como decíamos anteriormente, la edificación de esta ermita procede del mismo año en que se construyera la de San Lorenzo. En 1758, el mismo Antonio de Vega, realizaba la tarea de la obra, gastándose de Fábrica la cantidad de 3.175 reales en dicha construcción. No obstante, dicha obra no hacía sino sustituir el mismo emplazamiento un edificio anterior del que ya encontramos constancia en el siglo XVII.